lunes, 9 de enero de 2017

25 DE NOVIEMBRE: EQUIPO DE BIBLIOTECA

El Grupo Lector del Equipo de Biblioteca preparó la lectura del poema de la poetisa y novelista nicaragüense Gioconda Belli Reglas del Juego para los Hombres que Quieran Amar a las Mujeres. Los componentes del Grupo Lector fueron leyendo el poema en todas las clases con el objetivo de fomentar la prevención contra la violencia de género.


El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer la que anida en mí,
la golondrina 
transparente de la ternura.

II
El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor 
con que yo estaré al lado suyo.

III
El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV
El hombre que me ame
podrá encontrar en mí
la hamaca para descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar 
sin miedo de que el ancla del compromiso 
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

V
El hombre que me ame
hará poesía con nuestra vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VI
El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del 
enamoramiento
en una plaza pública llena de multitudes
podrá gritar: te amo...
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir 
el más hermoso y humano de los sentimientos.

VII
El amor de mi hombre 
no le huirá a las cocinas,
ni a los pañales del hijo,
será comom un invierno fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado,
las debilidades que, por siglos,
nos mantuvieron separados
como seres de distinta estatura.

VIII 
El amor de mi hombre
no querrá rotularme y etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.

IX
Y yo a cambio le daré a mi hombre
reposo, en sus guerras,
y en sus marejadas, calma...
le pondré sonrisas a sus enfados
y mi regazo será su cuna en sus silencios...
seré siempre su escalera firme,
cuando quiera subir al paraíso, 
y no podrá jamás contar mis besos
porque serán eterno en mis labios
para él. 

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